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Consideraciones para el bienestar profundo



Las aparentes causas de malestares o enfermedades varían de una persona a otra.
La medicina occidental omite este principio y pone todo su empeño en la generalización, buscando una sola cura para todos. En verdad esto funciona en el mundo actual en enfermedades claras y concretas. Pero, ¿qué ocurre con esas dolencias que acompañan a tantas personas durante años sin obtener respuestas ni alivio?. Aquí se evidencia la mayor falta cometida por la medicina moderna: la disgregación del Ser.

Lógicamente no es rentable buscar causas y soluciones para cada persona en particular, por eso la masificación y el bombardeo agresivo de publicidad acerca de la necesidad de contar con el respaldo de las grandes empresas dedicadas a la salud.
No podemos desprendernos de esto ya que estamos inmersos en este estilo de vida que fuimos creando. Pero nadie nos impide buscar alternativas que complementen nuestro esfuezo hacia el bienestar.

Desde los comienzos, la medicina oriental ha buscado en el Ser como unidad, las causas de sus males, sin limitarse a lo obvio, sino buscando en las raíces más profundas de cada individuo.

De todas formas, ninguna de las terapias o manipulaciones que se ofrecen reemplazarán a la Ciencia Médica.
En todo caso podremos sí, hablar desde perspectivas diferentes. Considero que nos estamos olvidando del derecho a decidir que poseemos sobre nuestra propia existencia.
Es a partir de aquí que podemos hablar de diferentes planos y hacernos cargo de lo que podemos para nuestro bienestar. Las diferentes manipulaciones y elementos que se utilizan, estarán determinadas por el intercambio entre el receptor (comúnmente llamado “paciente”) y el “terapeuta” (prefiero el término practicante).

Aspecto mental:


Cuando creemos en algo profundamente, encontramos las razones que justifiquen esas creencias y actuamos en consecuencia.
Nuestros pensamientos son canalizados en esa dirección dándonos una convicción profunda, un pensamiento – patrón.
De esta forma, tanto los aspectos buenos como los aspectos malos de nuestra vida son el resultado de esos preconceptos.
Receptor y Practicante, nos unimos para librarnos de pensamientos preconcebidos, malos o buenos, dedicándonos a lo que simplemente ES, aquí y ahora.



Debemos conseguir el “aquí-ahora” para armonizar nuestros pensamientos.



Aspecto emocional:

No es simple separarlo del plano mental, sin embargo podemos discernir qué es un pensamiento, fruto de la investigación, análisis, comparación, etc., de una emoción, producto de nuestras experiencias, sentimientos, creencias, fe, educación, y preconceptos que consideramos verdades.
Estos últimos son los que tienen real poder ya que nosotros mismos se los otorgamos.

Muchas cosas que deseamos no suceden, porque desear es querer sin creer.
Mucho de lo que tememos sí ocurre porque junto con el miedo creemos en ello y así le damos poder.


Casi siempre que existe un problema físico, existen causas emocionales y mentales.



Aspecto físico:

El trabajo físico del Practicante puede ser realizado independientemente del Receptor, pero es innegable que los resultados óptimos surgen de la comunicación entre ambos.
Como sabemos, la mente, las emociones y el cuerpo tienen una estrechísima relación e influencia directa: son uno, forman nuestra persona.
En realidad, con la práctica adecuada del trabajo se intensifica el fluir de la energía en el Receptor, en el Practicante y entre los dos. Esto activa la energía vital produciendo un mayor nivel de conciencia y estimulando los sistemas defensivos del propio organismo. Debemos entonces trabajar en conjunto, penetrando profundamente  y con convicción cada vez.
No basta con recibir unos masajes durante varios minutos y esperar grandes cambios.

Si tomamos la búsqueda del bienestar en conjunto, veremos naturalmente los resultados.
Es claro que no hay que estar ansiosos esperándolos; hay que trabajar con naturalidad y silenciosamente.

Las expectativas por los resultados inmediatos actúan como una fuerza poderosa. Debemos manejar esta ansiedad y esperar resultados perdurables.